martes, 22 de abril de 2008

La Pesadilla del Transantiago

Desde su implementación, el Transantiago ha causado dolor de cabeza tanto para las autoridades como para los usuarios, que critican firmemente la utilidad de este servicio. Este malestar se puede apreciar en un viaje a través del transporte público, donde se ve el agotamiento de la gente que a diario debe enfrentarse con la pesadilla de este sistema.


Jorge es estudiante de Licenciatura en Historia de la Universidad Andrés Bello, su cede está ubicada en la casona de las condes, donde debe dirigirse desde su casa en La Florida.

Este joven debe caminar hasta el paradero del alimentador E-07, ubicado a cuatro cuadras de su casa, para abordar el bus del servicio local, luego debe bajarse en el Metro estación Vicente Valdés donde toma la línea 4 con destino a estación Tobalaba, donde hace transbordo con la línea 1, para continuar su viaje hasta Escuela Militar, ahí debe tomar el bus alimentador C-01 para bajarse a dos cuadras de su destino.

Antes de la incorporación del Transantiago, Jorge tomaba una micro que pasaba a dos cuadras de su casa, luego se bajaba en Avenida La Florida donde tomaba un segundo bus, que lo dejaba en las cercanías de su universidad. Ahora, debe tomar tres locomociones y realizar un transbordo, lo que es una diferencia considerable a lo que debía hacer en el transporte antiguo.

Este joven ya olvidó lo que era llegar rápido a su lugar de destino, ahora debe levantarse muy temprano para llegar a sus clases. Cuando entra a las 8:30 debe levantarse a las seis para salir de su casa a las 6:45 y llegar, luego de una hora y cuarenta y cinco minutos de viaje a su lugar de destino.


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Lo peor no es sólo el tiempo que se está demorando, sino que también la calidad que tiene este transporte, que es muy mala, la gente va apretada, con una mezcla de olores y calor, lo que hace complicado el viaje. Esto altera a los usuarios, los estresa, llegan de mal humor a sus lugares de trabajo y de vuelta al hogar se encuentran con el mismo panorama, así que llegan agotados a sus casas.



Con el modelo de transporte antiguo las micros recorrían todo Santiago, con tomar un solo bus uno llegaba al lugar de destino, a lo más dos, pero ahora hay que hacer una serie de combinaciones entre los buses, ya que recorren distancias muy cortas, además en el Metro están los transbordos. Todo esto agota a la gente, que está cansada de que este sistema que prometía ser una maravilla, haya llegado a complicar más la situación del transporte público, sobretodo porque está en juego el capital de todos los chilenos.